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BOLETÍN

N° 2

CLASIFICACIÓN

PADRES Y DOCENTES

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Bullying:
Una problemática que se expande por a las redes sociales

En los últimos días, los términos “Bullying” y “CyberBullying” estuvieron entre los titulares de las noticias a causa de dos hechos fatales que ocurrieron en nuestro país: el suicidio de dos adolescentes que eran víctimas de dicha problemática.

Los desafortunados casos son los de José, de 13 años, que vivía en la localidad de Zárate (provincia de Buenos Aires) y Oriana, quien tenía 15 años y vivía en Paraná (Entre Ríos). En menos de quince días ambos jóvenes tomaron la decisión de quitarse la vida a raíz del sufrimiento que les provocaba el maltrato que recibían a diario por parte de sus compañeros de escuela, tanto de forma personal como a través de redes sociales, como WhatsApp y Twitter.


Es crucial entender que los fenómenos de violencia que se dan a través de Internet no hacen más que manifestar el alto grado de agresividad con el que se vive en la sociedad.


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Lo más preocupante de todo es que los casos de José y Oriana, constituyen solo dos trágicos ejemplos de una problemática que se expande cada vez más, que crece en la misma medida en que avanza el desarrollo tecnológico. Ahora bien, el hecho de que el Bullying y CiberBullying se incrementen junto con las innovaciones tecnológicas no es un resultado de dicho avance; muy por el contrario, estos fenómenos no hacen más que representar otra forma de la creciente violencia que encontramos en la sociedad en general.

En esta situación, la pregunta que surge naturalmente es ¿qué hacer entonces, como adultos responsables, para proteger y prevenir a los niños, niñas y adolescentes frente a esta realidad?

Bien, en principio, desde BA-CSIRT creemos que es importante entender qué es el Bullying. A propósito de ello, usaremos las palabras del especialista Dan Olweus -psicólogo noruego que ha estudiado profundamente esta problemática- para definir mejor y más precisamente dicho fenómeno:

Decimos que un estudiante está siendo hostigado por pares o es víctima cuando otro estudiante o varios de ellos: le dicen cosas con significados hirientes, o hacen burla de él/ella o lo/a llaman con nombres que tienen significados hirientes. Lo/a ignoran o excluyen completamente del grupo de amigos o lo dejan fuera de cosas a propósito. Lo/a golpean, patean, empujan, tumban, o lo/a encierran en un cuarto. Dicen mentiras o difunden falsos rumores sobre él/ella, o envían notas y tratan de hacer que otros estudiantes sean antipáticos con él/ella. Les hacen otras cosas hirientes. Cuando hablamos de bullying, esas acciones suceden repetidamente y es difícil para el/la estudiante agredido/a, defenderse por sí mismo. También llamamos bullying cuando se burlan repetidamente de manera hiriente de él/ella. No llamamos bullying cuando la burla es hecha de una forma amigable y juguetona. Tampoco es bullying cuando dos estudiantes de más o menos la misma fuerza, discuten o pelean” [1]


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A partir de esta definición, y tal como lo expresan las Lic. en Psicología Mariani Marina y Torres Alejandra en su artículo Bullying: hostigamiento a pares, debemos considerar a la problemática en cuestión como compleja, debido a que incluye diversos actores y a que se desarrolla en diferentes escenarios, de hecho, hoy en día, incluye la realidad del espacio cibernético (fenómeno denominado ciberbullying). La inmediatez y masividad de las redes sociales vuelven aún más difusos los límites entre el interior y el exterior de la escuela, entre un grupo de pertenencia y otros, entre lo público y lo privado, al mismo tiempo que diluye responsabilidades y complejiza las intervenciones”. Y entender que “las consecuencias [que pueden provocar los casos de bullying] son variadas, pero podría afirmarse que son siempre de carácter negativo: afectación de la autoestima, aparición de miedo, culpa, deserción escolar, ideación suicida, entre otros”.[2] Tal como de hecho ilustran los casos de José y Oriana.


Debemos ser conscientes que si queremos darle a ésta problemática la dimensión y el tratamiento que se merece, es imprescindible tener mucho cuidado a la hora de usar las palabras. No toda situación de violencia es un caso de bullying/ciberbullying.


Por ello, es decisivo y sumamente importante acompañar, estar presentes y enseñar a los niños, niñas y adolescentes a manejarse en sus vínculos interpersonales -sea que se den física o cibernéticamente- de forma respetuosa y cuidadosa, tanto para consigo mismos como con los demás. Tanto niños como adultos debemos entender que la violencia -lamentablemente- forma parte de la cotidianidad y si bien no es tarea de uno/a solo/a erradicarla, sí es nuestra responsabilidad tomar acciones -en el contexto de esa misma cotidianidad- que vayan en contra de todo tipo de propagación y/o aumento de la violencia, de modo que paulatinamente y en conjunto, podamos ir construyendo espacios y realidades en las que no demos lugar a situaciones de hostigamiento, sufrimiento y, en el peor de los casos, muerte.

 

 Referencia externa

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http://www.elentrerios.com/policiales/quotque-este-caso-sirva-para-que-no-haya-otra-orianaquot.htm



[1] Dan Olweus (2001): ACOSO ESCOLAR, “BULLYING”, EN LAS ESCUELAS: HECHOS E INTERVENCIONES. Centro de investigación para la Promoción de la Salud, Universidad de Bergen, Noruega.

[2] http://www.centropsicoeducar.com.ar/articulos_bullying_hostigamiento_a_pares.php

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